Sección 3

En nuestro ADN

El papel fundamental de la mujer rural en el desarrollo del Paraguay

Tengo la oportunidad de recorrer nuestro país y compartir con muchas de sus mujeres rurales, y al mismo tiempo poder apreciar de manera directa el valor del trabajo que desarrollan en el campo.

Es muy claro que en el Paraguay ellas son el pilar invisible de la agricultura familiar, la productividad, el trabajo campesino y la subsistencia familiar. En las conversaciones que mantenemos en esos encuentros siempre coincidimos que estamos ante la oportunidad de darle un impulso real al valor del trabajo de la mujer en el campo.

En nuestro país 1,3 millones de trabajadoras rurales con su labor sostienen sus hogares y a la comunidad. Esa tarea es la que buscamos sea visible y apreciada a través de las políticas públicas, pues las mujeres rurales tienen un papel reproductivo, productivo y comunitario, realizan una intensa labor y asumen una carga de trabajo de gran importancia, muchas veces invisible y pocas veces valorado.

Si bien son protagonistas importantes y contribuyen activamente a la economía local y nacional, siguen sufriendo la discriminación reflejada en la pobreza de ingresos, falta de recursos, escasez de oportunidades y otras inequidades.

Son muchos los desafíos que como sociedad debemos afrontar, especialmente con la mujer en el ámbito rural. Nosotras desde la Oficina de la Primera Dama (OPD) estamos trabajando en ese camino haciéndolas visibles y bregando por su inserción en los diferentes estamentos de la sociedad. Tenemos la convicción de que mejores oportunidades y un mayor acceso y control de la tierra por parte de ellas podría ayudar al mejoramiento y desarrollo sostenible de las comunidades campesinas.

Queremos garantizar sus derechos básicos y su autonomía económica, fundamentales para su empoderamiento y desarrollo personal.

Los datos proporcionados por el Ministerio de la Mujer ante las Naciones Unidas en el 2015 nos ayudan a entender mejor esta realidad: las principales brechas de género en Paraguay se registran en el acceso y control de los recursos, las oportunidades, los servicios y la participación en la toma de decisiones. Las desigualdades se acentúan en el área rural y las mujeres rurales sufren discriminación con respecto a sus pares hombres para el acceso a bienes y servicios y la participación en la vida social y política.

Como Oficina de la Primera Dama (OPD), buscamos abarcar un modelo integral destinado al empoderamiento de las mujeres en todos los ámbitos, contribuyendo así a lograr la ansiada autonomía real. Estoy abocada en acompañar las políticas públicas orientadas al desarrollo y bienestar social, con énfasis en el empoderamiento de la mujer, y en especial en los entornos rurales. Nos encontramos trabajando e impulsando un mayor protagonismo de las mujeres rurales en Paraguay a través de la Ley Nacional N° 5446/2015 de Políticas Públicas para Mujeres Rurales. Una ley que nace gracias al involucramiento de las propias mujeres rurales. La normativa se encuentra en etapa de reglamentación para luego hacer efectiva su aplicación.



Situación de las Mujeres Rurales en Paraguay
El artículo 2º de la Ley Nacional N° 5446/2015 define a la mujer rural como “Aquella a quien su medio de vida e ingresos, está directa o indirectamente relacionado con la agricultura, la ganadería, artesanía u otra actividad productiva que se desarrolla en el ámbito rural y que se encuentra en situación de vulnerabilidad social, económica y cultural”.

De acuerdo con el informe elaborado en el 2008 por la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las mujeres paraguayas en el ámbito rural tienen una histórica lucha de reivindicaciones y organizaciones. Hasta el año 2000 existía solamente un grupo de mujeres con representación nacional: la Coordinación de Mujeres Campesinas, que formaba parte de la organización campesina mixta Movimiento Campesino Paraguayo. Posteriormente, con la creación de la Coordinación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, las mujeres tuvieron su propio espacio, logrando mayor visibilidad y con su lucha han conseguido varios avances en los servicios de salud y educación en zonas rurales.

Existen en Paraguay, un 18,23 % de mujeres rurales y el 47,14% de la población es rural, totalizando 1.267.835 personas. Un 25,06% de los hogares del área rural están a cargo de mujeres jefas de hogar, números que son el resultado de la revisión 2015 de la proyección de la población nacional 2000-2025 elaborado por la Dirección General Estadísticas, Encuestas y Censos (DGEEC).

La condición de pobreza de las mujeres está directamente relacionada a factores socioculturales, que inciden en la posibilidad de acceso a la educación, servicios básicos, al crédito; la incursión en el mundo laboral, la capacitación y la tenencia de la tierra. Todos estos factores las limita en sus posibilidades de constituirse en personas con independencia económica y de esa manera generar ingresos y disponer de sus gastos, además de tomar decisiones sobre sus recursos productivos.

El empoderamiento de la mujer y especialmente de la mujer rural mediante la aplicación de la Ley N° 5446/2015 es una prioridad que tenemos. Darles más acceso a recursos económicos significa para ellas una oportunidad real que les permitirá ejercer sus derechos sociales y económicos. Esto constituye para las trabajadoras una apuesta por el futuro.

Iniciativas para el empoderamiento de las mujeres rurales paraguayas
Teniendo en cuenta los desafíos que afrontan las mujeres rurales buscando espacios, progreso personal y profesional, en Paraguay estamos trabajando a través de distintas instituciones gubernamentales. Hemos puesto en marcha un reto muy importante, que consiste en el empoderamiento económico y social de las mujeres rurales.

Como parte de las acciones que venimos realizando para empoderar a nuestras mujeres rurales, nos enfocamos en ejes fundamentales para la conquista de más espacios y la inclusión económica, social y cultural. De esta forma nuestras acciones, proyectos y legislaciones ayudarán a reducir vulnerabilidades. Apuntamos a ser un agente de transformación que ayude a modificar y erradicar costumbres arraigadas a lo largo del tiempo en la cultura paraguaya.

-Políticas Públicas para Mujeres Rurales
La Ley Nacional N° 5446/2015 de Políticas Públicas para Mujeres Rurales es una ley que surge gracias al trabajo y participación activa de las mujeres rurales. El principal objetivo es promover y garantizar los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de las mujeres rurales, que son fundamentales para su empoderamiento y desarrollo.

Esta legislación es sumamente importante para reivindicar el trabajo de las mujeres rurales, quienes se encuentran en desventaja por múltiples dificultades y/o barreras, lo que ha propiciado la conformación de la Comisión Interinstitucional de Aplicación de la Ley (CIAL) para articular acciones entre 15 instituciones del Estado cuya gestión está orientada a favorecer a las mujeres rurales.

Entre los principales resultados y avances de esta ley, podemos mencionar la asistencia técnica, financiera, productiva, organizativa y comercial, la capacitación de gestión de mercadeo y el acceso a la tecnología.

Si bien hay resultados tangibles, lo que se ha hecho hasta el momento abarca apenas poco más del 1% del total de las mujeres rurales. Confiamos que con esta herramienta y con base en el esfuerzo los resultados puedan crecer de manera exponencial durante nuestra gestión.

-El proyecto Kuña Katupyry
Es un proyecto en el cual me he involucrado desde el inicio de mis actividades como Primera Dama en cooperación con el Banco Nacional de Fomento y tiene como principal objetivo facilitar el acceso a financiamiento de actividades económicas de mujeres en condiciones de pobreza, sin necesidad de garantías reales y en condiciones ventajosas, siendo beneficiarias las mujeres entre 18 y 75 años de edad, en condiciones de pobreza y que requieran recursos financieros para poner en marcha sus actividades económicas. Estos recursos deben estar direccionados a solventar necesidades de capital operativo y pequeñas inversiones, para desarrollar actividades económicas en el sector rural y urbano de todo el país. Tengo la convicción que Kuña Katupyry es una herramienta muy importante de empoderamiento de las mujeres a través del fortalecimiento de sus actividades económicas.

El empoderamiento de las mujeres rurales como presente y futuro
La participación de la mujer rural en el desarrollo del campo es una realidad tangible e innegable. Ella trabaja, produce, mantiene su hogar y promueve el crecimiento de su comunidad. Es hora de que esa figura laboriosa sea reconocida como la clave de nuestra economía.

El futuro de las trabajadoras rurales en nuestro país apunta fuertemente al fortalecimiento de este sector y la conquista de mayores espacios, con lideresas al frente de más organizaciones que permitan visibilizar el papel fundamental que cumple la mujer rural paraguaya.

Estamos convencidos que nuestra gestión en la OPD permitirá el desarrollo de las mujeres rurales y que este trabajo de empoderamiento persistirá en el tiempo generando oportunidades para este sector hasta ahora vulnerable y discriminado.

Empoderar a nuestras mujeres rurales contribuirá al cambio que promovemos en nuestro Paraguay, acabando de esa manera con la desigualdad que nos duele a todos y generando una nueva realidad para el bienestar general de todo nuestro pueblo.

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Primera Dama de la República del Paraguay